[c=#2dba69]El Cántico del Coral – Parte 2
El Vigilante de las Dunas[/c]

[c=#e3aaeb][i]No había luz.
Ningún sonido brillante.
Solo un silencio menos pesado,
y un cuaderno olvidado que te encontró de nuevo.[/i][/c]

La primera canción tuvo un efecto.
No un milagro.
Sino una señal: algo había respondido.

El Vigilante dijo que la flauta no era un instrumento.
Era una memoria moldeada.
No producía sonido,
liberaba lo que ya estaba allí.

Cuando tocó por primera vez cerca de un arrecife muerto,
el Aliento no respondió.
Pero cuando el tono fue el correcto,
y la intención no era forzar, sino reparar,
entonces un fragmento vibró,
y el color regresó.

Pero no se contentó solo con revivir.
Replantaba. Siempre.
Y nunca en cualquier lugar.
"El coral aislado muere más rápido que el muerto."
"Nada vuelve a crecer en piedra seca."

Buscó las aguas lentas,
los rincones donde aún perduraba un destello,
donde la vida aún respiraba, aunque fuera débilmente.
Allí, colocó los fragmentos reavivados.
Y esperó.
No para cosechar.
Sino para ver si la canción continuaría.

Has encontrado la primera nota.
Es solo un comienzo.
El Aliento aún no ha reanudado su flujo.
Pero lo hiciste temblar.
Sigue adelante.