[c=#2dba69]El Cántico del Coral — Parte 1
El Cántico Ahogado[/c]

[c=#e3aaeb][i]Encontrado en una tumba submarina abandonada, atrapado en piedra.
El pergamino había resistido el agua, como si el mar mismo lo mantuviera legible.[/i][/c]

No tienen voz.
Ni gemido, ni llanto.
Pero el silencio que dejan tras de sí es más pesado que el luto.

Los antiguos arrecifes llevaban el Aliento como una canción.
Cada rama, cada pólipo, formaba una voz en un coro submarino.
Y cuando esas voces se apagaron, el mar se volvió más frío, más mudo.

El Vigilante de las Dunas no llevaba herramientas, ni ofrendas.
Solo una flauta con patrones en espiral, grabada con símbolos desgastados por la sal.
Decían que no emitía sonido...
a menos que uno simplemente soplara.

Un día, aprendió a tocarla.
No con habilidad.
Sino con cuidado.
Y cuando la secuencia correcta resonó en el hueco de una orilla,
un coral muerto se estremeció, y luego recuperó su color.

No entendió de inmediato.
Pero sabía que la canción contenía algo antiguo.
Un acorde olvidado,
una memoria fluida
que solo unos pocos seres vivos aún podían hacer resonar.

Si lees estas palabras, significa que la flauta está en tus manos.
Escucha.
Los muertos no lloran.
Pero a tu alrededor, algunos fragmentos esperan el aliento correcto.

No sanas con gestos.
Le recuerdas una nota al mundo.

"En la parte inferior del pergamino, una extraña secuencia de letras se extiende, como una melodía oculta: e g e c f a f d"